
¿Os acordáis cómo empezábamos la pasada entrega de un post cuyo tema es de los que menos me agrada escribir? Decíamos: “…coches que en su día eran sinónimo de status social y eran objeto de miradas de los jóvenes de la época, yacen muchas veces entre la maleza, cubiertos de tierra y siendo devorados por el paso del tiempo, el polvo y el óxido.”
Y si por aquél entonces el dolor que sufríamos al verlos era destacable, en esta entrega no va a ser menos. Un poco de drama para el domingo, pues.
La semana pasada se vendía un Chevrolet Corvette de 1953 por más de un millón de euros, el doble de lo que se pagó por el Chevrolet Corvette ZR1, el último producto del fabricante estadounidense recién salido de fábrica (para que luego otros digan que los vehículos antiguos no valen nada), y aquí veis a otro, muerto de risa, cubierto de polvo y dejándolo que el óxido lo devore. Ciertamente, no está en el mismo estado que aquél que se vendió en la subasta, pero solucionar eso es cuestión de tiempo. Por supuesto, también de invertir dinero, que los recambios para estos vehículos no son baratos, pero aunque el objetivo no sea la venta, lo que es una lástima es dejarlos que acaben así.
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MS