Los españoles gastaron un promedio de 20.510 euros en la compra de su vehículo nuevo en el primer trimestre del año, lo que supone un desembolso un 5,8% inferior al realizado en idéntico periodo del año anterior, según datos de Faconauto, la federación que agrupa a los 3.000 concesionarios oficiales presentes en España.
Esta caída del precio medio responde a la entrada en vigor del nuevo Impuesto de Matriculación –que penaliza a los vehículos más contaminantes- y que ha llevado a los automovilistas a inclinarse por la compra de los vehículos inferiores de cada gama, más pequeños, más económicos y más ecológicos. Así, los conductores se decantaron durante el pasado trimestre por la compra de modelos con una dimensión un 5% menor y una batalla media de 2.612 milímetros (-0,1%).
Asimismo, esta caída del precio medio responde al fuerte crecimiento experimentado por las promociones. Los descuentos aumentaron un 19,6% en los tres primeros meses del año, hasta situarse en una media de 1.996 euros por vehículo, con el fin de afrontar la “dureza” del mercado de particulares que acumula un retroceso del 22% en lo que va de año.
Mirándolo fríamente, y teniendo en cuenta que a partir del próximo año con el nuevo impuesto de matriculación (o “tasa ecológica”) todos los vehículos que no pasen de 120gr/km de CO2 no tendrán que pagar nada de dicho impuesto, pareciera que el potencial comprador del Smart Fortwo sería afortunado, ya que la mayoría de sus versiones (exceptuando la Brabus, la más potente y racing) tienen unas cifras de contaminación por debajo de los 120 gramos.
Pues no, porque en un movimiento incomprensible (al menos para mí), Smart ha decidido aumentar sus precios para el año que viene. De forma que, aunque no pages el impuesto, lo pagas en dicho aumento (¿una forma de “aprovecharse de la conyuntura”?, porque no lo entiendo muy bien como Smart deja de aprovechar una posición en el mercado que podría favorecerle, y mucho…). El caso es que si un Fortwo puede comprarse ahora por 8.955 €, a partir de febrero del próximo año no se podrá hacer nadie con él por menos de 9.200 €. La diferencia no es tanta, podría pensarse, pero téngase en cuenta que, si Smart no subiera los precios y al quedar exento del nuevo impuesto, el Smart podría adquirirse por tan sólo 7.300 €. Y sin embargo va Smart, y los sube… Lo dicho: no lo entiendo.
De todo esto se deduce que quien quiera hacerse con uno de los preciosos Smart, lo haga ahora, porque a partir de febrero tendrá que pagar unos cuantos cientos de euros más.