
Hace 10 años, las aseguradoras dedicaban el 60% del coste de las indemnizaciones a daños físicos, y solo el 40% restante a daños en el vehículo. Pero en la actualidad es justo al contrario, y hoy en día reparar un turismo tras un accidente sale cada vez más caro, lo cual lleva a que en su mayoría sean declarados siniestro total, ya que a las aseguradoras les sale más barato pagar entre el 75% y el 80% del valor del vehículo antes del accidente, que repararlo.
Ello es debido a dos razones principales: la primera, el habitáculo actualmente está más protegido, los viajeros no sufren tantos daños sino que lo hace la carrocería del coche, casi todas, en la actualidad, son autoportantes y diseñadas para absorver las fuerzas de los impactos, por lo que se doblan como “un acordeón” aunque el golpe sea a baja velocidad. Y la segunda, pero no menos importante, el uso de la electrónica está mucho más presente y en mucha mayor medida, lo que da a lugar que la reparación sea enormemente cara.
Publicado por
Pablo Hierro