
¿Te imaginas disponer de un cartucho, que lo acoples al tubo de escape del coche, y luego puedas volver a usar esas mismas emisiones para llenar de nuevo el depósito? Pues esto es a grosso modo lo que ha conseguido la empresa británica Origo Industries. Consiste en un cartucho que se adosa al tubo de escape, y almacena el CO2. Luego, éste CO2 se convierte en biocombustible que puede usarse para motores diesel, para calefacciones, etc. Con éste sistema, además, se reduce la contaminación del coche hasta en un 60%.
Claro que no todo es tan sencillo, el cartucho en sí no produce el combustible, sino que alimenta un generador que, usando algas, las cuales luego son prensadas, se obtiene el aceite.
Publicado por Derek en Ecología, Tecnología el 19 Junio, 2008













