
Si ayer hablábamos del motor de pistón oscilante, hoy traigo algo aún más sorprendente: un motor magnético, que funciona por principios electromagnéticos y que no requiere ningún tipo de energía externa para funcionar: él mismo se alimenta a sí mismo, y no desprende ni humos, ni gases contaminantes, ni ruidos. Claro que un concepto así es muy difícil que lo veamos llegar a las calles en producción masiva, pero muchos de sus principios sí que podrían ser útiles para soluciones energéticas del futuro.
El motor, instalado en un automóvil, obtiene la energía de las propias ruedas, es decir: del propio tren rodaje. Lo cual es un inconveniente cuando el coche se tenga que parar, por ello, a primera vista, lo que veo que le falta es un acumulador, una especie de baterías que, tal como lo hacen las tecnologías usadas actualmente en vehículos “start & stop”, almacene esa energía para ofrecerla cuando se precise (en ocasiones que se requiera velocidad punta o en subidas).
Publicado por Derek en Tecnología el 14 Febrero, 2008













