El caso Mosley sigue dando que hablar, y el último capítulo de éste culebrón es que uno de los espías del servicio secreto de espionaje inglés (el popular MI5) tenía a su mujer como prostituta aquélla noche, y fue la que, al parecer, facilitó el vídeo de Max Mosley (en la imagen) a la prensa. Por ello, el agente ha dimitido, según ha publicado el rotativo Sunday Telegraph.
Lo que no entiendo muy bien es por qué tiene que dimitir el espía, si su mujer decidió montar “el numerito” para hacer ver al público las fiestas que se daba Mosley, ¿que mas da? ¿Es que tiene alguna importancia el cómo hayan obtenido las imágenes, mientras éstas sean reales?
No obstante, lo que parece que ha llevado a la dimisión del agente, de 40 años de edad, es que su mujer cobrara una buena suma de dinero por vender el material pornográfico en donde el “poderoso” presidente de la Fórmula 1 se lo pasaba pipa con las jovencitas y la bonita treinteañera esposa del agente del servicio secreto. Sigue el culebrón.
O antes, si el próximo día 3 de Junio la asamblea extraordinaria de la FIA lo considera oportuno. En el caso contrario, y basándose en las declaraciones que Max Mosley ha realizado al diario The Sunday Telegraph, el actual presidente de la FIA dejaría el cargo una vez finalice su mandato en el año 2009.
Mosley ha argumentado en que nunca había pretendido permanecer al frente de la FIA hasta más allá de 2009, sin que la polémica generada por el vídeo de la orgía nazi haya influido en esta decisión, ya que considera que todo aquello que le suceda en su ámbito privado no debe afectarle en el profesional.
Hacia ya no poco tiempo que algo así no sucedía, me refiero a una declaración oficial, y conjunta, hecha por dos marcas automovilísticas, como la que han hecho pública esta mañana Mercedes-Benz y BMW. Personalmente ha sido BMW quien nos ha enviado este comunicado esta misma mañana, emitido en varios idiomas, y donde dicen que “las consecuencias [de las actuaciones de Max Mosley] se extienden más allá de la industria de los deportes. Estamos a la espera de una respuesta por parte de los órganos relevantes de la FIA”.
Está claro que las marcas automovilísticas, que ponen mucho dinero (muchísimo) en sus escuderías, vehículos, pilotos, y un largo etcétera, para competir en las diferentes carreras y campeonatos organizados por la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) no quieren verse implicadas luego en escándalos tan turbios, feos y denigrantes como los que se ha encontrado Max Mosley.