Otra de las excentricidades que cada vez se está poniendo más de moda entre esta gente multimillonaria es la de tener su nombrecito pegado a una placa para “fardar” con su coche. Como si ellos fueran a sobrevivir a la placa (incluso dudo que su leyenda vaya mucho más de una anécdota en la Fórmula 1). Pero, sea como fuere, se creen eternos y quieren hacer algo por pervivir, si antiguamente eran haciéndose estatuas para que la plebe los adorase, creyendo que el tiempo no iba a acabar erosionando la piedra, o se erigían ciudades con su nombre, ahora demuestran su poder con elementos más actuales, pero, en el fondo, sigue siendo la misma hipocresía. Es decir, una muestra más de lo alto que tienen su propio ego.
La placa, que lleva el lema “LEW 1S” (”Lewis first”, o “Lewis el primero”, que risa… debería haber comprado también “Lewis, no toques el botón”), se la compró al magnate Bob Lewis, su anterior propietario (por 400,000 $, unos 258.155 euros), que la había adquirido a su vez el año pasado por 100.000 $ (64.558 €). El piloto de Fórmula 1 ha dicho que la estrenará en su flamante 4×4 negro de Mercedes-Benz, en el paraíso fiscal de Suiza, donde tiene la residencia.
Anthony Hamilton, quien es padre y manager del piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton, estrelló ayer el precioso Porsche Carrera GT que veis en la fotografía, y que, por cierto, pertenecía a Lewis.
El deportivo fue a estrellarse contra un parque infantil, en el que afortunadamente no había ningún niño, eso sí, de no ser por los matorrales el percance podría haber sido mucho peor. Ninguno de los dos ocupantes del vehículo (Anthony y Linda) sufrió daño alguno.
Iba a poner en el título “McLaren en España no gusta“, pero casi de inmediato recordé que no hace muchos días entrenaron tranquilamente en Valencia y no ocurrió nada. Así que no, no es culpa de la afición española. Tampoco es culpa de Cataluña, como algunos otros intentan señalar diciendo que eso es “porque es Cataluña”, pues no, porque por cuatro que no saben comportarse no hay que echarle la culpa a toda una afición, y menos la catalana, que siempre ha estado con el deporte y, en especial, con la Fórmula 1.
¿Por qué digo todo esto? Porque en los entrenamientos que están llevando los diferentes equipos de Fórmula 1 en el circuito de Montmeló un grupo de radicales intentó sabotear el espectáculo lanzando improperios, insultos y, lo que es más peligroso, objetos, al equipo McLaren, y especialmente a Lewis Hamilton. Pero no nos rasguemos las vestiduras ahora cuando muchos medios periodísticos tienen su parte de culpa: han estado la pasada temporada alimentando el mito de Hamilton, poniéndolo contra Alonso, contra Renault y, además, contra los españoles, y claro, de aquéllas aguas nos vienen ahora estas riadas, como dice popularmente el refrán.
Hoy McLaren ha hecho oficial, en una nota de prensa emitida este mediodía la extensión de su contrato con Lewis Hamilton por un periodo de cinco años, esto comprende la temporada 2008 por comenzar hasta la temporada 2012 inclusive.
No hay aún cifra oficial de cuánto será el montante de la operación y los beneficios para Hamilton, el cual, con 23 años, ya reúne una totalidad de 15 años de contrato con McLaren (incluyendo estos cinco que ahora se firman, lógicamente), puesto que lleva en la escudería inglesa desde 1998.
Aquí en España, y con el código penal en la mano, Lewis Hamilton sería prácticamente un delincuente. Exacto, porque este pasado domingo la gendarmería francesa sorprendió al piloto del equipo McLaren-Mercedes de F1 rozando los 200km/h, por lo que le impusieron una multa de 600 € (calderilla para él, claro) y le retiraron el carnet por un mes.
Todo ello ocurrió en Laon (Francia), entre las localidades de Calais y Reims, concretamente en la A26. El coche que conducía, un Mercedes-Benz CLK, fue inmovilizado y se llevaron al piloto hasta el hotel donde estaba alojado. ¿Querría emular a Schumacher con el taxi?
La multa no creo que le pese mucho, pero la retirada del carnet seguro que no le hizo nada de gracia.