Unos estudiantes holandeses han conseguido fabricar una baldosa que reduce la contaminación, un invento que es de lo más atractivo y sugerente. Se trata de una baldosa que puede ser utilizada para las aceras como pavimento, y que no presenta diferencias sustanciales respecto a una baldosa normal, pero el secreto es el recubrimiento que posee: de óxido de titanio, una sustancia que es capaz de absorver los peligrosos óxidos de nitrógeno (NOx) de los automóviles y que, al reaccionar con la luz solar, los convierte en nitratos (NO3), que es totalmente inocuo para el ser humano.
El invento promete y ha causado tan buena impresión que la ciudad de Hengelo ha puesto a disposición de los estudiantes (de la facultad de ingeniería del Ateneo, en Holanda) un área para que la pavimenten con este nuevo material. En dicha área las baldosas normales, de cemento, irán intercaladas con éstas nuevas baldosas, tras lo cual monitorizarán la calidad del aire para verificar su eficacia y poder averiguar de una forma más práctica cual sería la proporción de baldosas necesarias para conseguir resultados destacables, que supondría, lógicamente, un aire más limpio para todos.
Hay que destacar también que el ensayo cuenta con el apoyo y participación de la empresa Struvk Verwo Infra, una de las principales encargadas de la pavimentación de calles y carreteras. A ver si aprenden las empresas de otros países.
El motor de cuatro tiempos a gasolina fue el corazón del primer automóvil moderno diseñado por Gottlieb Daimler y Carl Benz en 1886. Independientemente de otros inventores, los dos pioneros desarrollaron un pequeño y rápido motor sobre la base del realizado por Nikolaus Otto.
Con su constante innovación, Daimler AG y sus empresas predecesoras han desempeñado un papel muy importante en la historia del éxito del motor de combustión interna, que se extiende ya a más de 125 años. Es gracias a su incansable labor que el primer motor de un solo cilindro ha pasado a convertirse en un sistema ultramoderno, especialmente para los automóviles de turismo.
El motor de encendido por chispa fue inventado por Nikolaus August Otto en 1861, y se convirtió en el punto de partida para los motores de cuatro tiempos de gas. Así lo dejó escrito, junto con su propuesta, (que era, en definitiva, lo que perseguía) como motor estacionario para competir contra la máquina de vapor. En 1862 experimentó con un motor de cuatro cilindros, el cual funcionaba a gas y cada ciclo constaba de los siguientes pasos: entrada de mezcla, compresión, encendido y descarga de los gases de la combustión. Este visionario motor mantiene todavía hoy muchos de sus detalles de ingeniería.
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Leyendo una comentario de nuestro lector Getafe, me he encontrado con una noticia muy interesante y verdaderamente curiosa. Se trata de un surtidor portátil de bioethanol, capaz de producir éste combustible para nosotros (y para quienes queramos facilitárselo… o vendérselo), en donde el litro producido rondaría el precio de unos 60 céntimos de euro (o incluso más barato). De popularizarse ésta medida algunas compañías petrolíferas ya pueden echarse a temblar con sus abusivos precios.
Dicho aparato (que incluye todo lo que necesitamos para producir combustible a partir de sus materias primas, es decir, no necesitamos ir procesando producto por producto como ahora mismo en muchos de los combustibles “caseros”) se denomina E-Fuel 100 MicroFueler, pesa 90,72 kilos y cuesta unos 7.000 €. Su tamaño es similar al de una lavadora o secadora de ropa, y es un diseño de Floyd Butterfield, científico que en el año 1982 ganó un concurso con ésta idea.