
Cuando leo este tipo de noticias no puedo dejar de recordar la manía que tienen muchos fabricantes, inspirados en los vehículos estadounidenses, de retirar el freno de mano del lugar donde siempre lo hemos visto: en la columna central del piso. Y es que hay cosas que no por tradicionales o antiguas pierden su utilidad, por mucho que algunos fabricantes buscando diseños extravagantes nos quieran hacer ver.
El freno de mano ha salvado no pocas vidas, y, en esta ocasión, una más. O mejor dicho, tres más. Potencialmente, claro. Todo ocurrió ayer, a mediodía, cuando dos gemelas disfrutaban del fin de semana con su padre, y éste, en un estado de embriaguez y en una actitud que no quiero calificar (vosotros sois bastante inteligentes y seguro que no os hace falta que os diga la irresponsabilidad absoluta de conducir bajo los efectos del alcohol una vez más), conducía bebido por las calles de una barrio de Gijón (en Asturias). Las niñas, al ver el peligro y ante la posibilidad de un accidente grave, tuvieron que accionar el freno de mano para detener el coche, que acabó con una rueda reventada y tropezando contra un muro.
Publicado por Scott Hebron en Curiosidades, Seguridad el 3 Febrero, 2008
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