La crisis que tanto está afectando a las ventas de los SUV parece que no surten mucho efecto en el grupo Ford. Tras lanzar al mercado hace pocas semanas el nuevo Ford Flex (en la imagen) y confirmar ayer que producirá el Lincoln MKT (hasta ahora un concepto), un directivo ha asegurado al Wall Street Journal que están trabajando en el desarrolo de un nuevo SUV lujoso de gran tamaño, destinado a enfrentarse al Audi Q7, BMW X5 o Mercedes ML entre otros. En principio sólo será ofrecido en Norteamérica.
En lo que no competirá con ellos será en motores. Para limitar sus emisiones, el único motor que se ofrecerá será un V6, nada de V8 gastones. Por si fuera poco, también están planeando introducir el Ecoboost de cuatro cilindros. El diseño seguirá las pautas marcadas por el Ford Flex, aunque con unas líneas más redondeadas. De momento no se sabe nada sobre rangos de precios ni fechas, aunque lo más seguro es que hasta 2010 no vea la luz.
Mediante una primitiva mula de pruebas montada bajo la actual carrocería del Ford C-Max, hace pocas semanas pudimos conocer que la marca americana se encuentra preparando una nueva generación de su monovolumen. Adelantando el que podría ser su aspecto final, surgen un recreación y diferentes rumores relacionados con el vehículo que llegará al mercado en el año 2010.
El que más expectación levanta es la inclusión de una versión siete plazas, además de las cinco actuales. Esto no quiere decir que la versión de cinco plazas no esté disponible, sino que ambas variantes convivirán en el mercado. Eso sí, sin una diferenciación estética clara como sucede con otros vehículos de la competencia.
Las F-Series de Ford son todo un mito en Estados Unidos y América en general. Consta de diversas gamas que identificadas por el número que acompaña a la F y, que yo recuerde, actualmente se fabrica hasta la F-650. En conjunto, han sido el modelo más vendido en Estados Unidos durante 22 años todos los meses hasta mayo de 2008. Dentro de éstas, la F-150 es la más pequeña y también la más vendida. Debido a la crisis del petróleo, Ford quiere reducir los consumos en la medida de lo posible y para ello no queda más remedio que hacer propulsores más eficientes.
Como es lógico por aquellos lares, tradicionalmente la mayoría de estas camionetas montan motores V6 y V8, y sólo en casos excepcionales se han montado motores de cuatro cilindros. Actualmente el acceso de gama a la F-150 es un V6, pero esto podría cambiar en la siguiente generación ya que Ford quiere incluir su motor 2.5 EcoBoost tetracilíndrico turboalimentado con el que conseguiría un rendimiento similar a un V6 pero con unos consumos y emisiones más ajustados. Habrá que ver cómo los acérrimos seguidores de este tipo de vehículos acogen esta medida. Desde esta orilla del charco, la mayoría estaremos encantados, y más aquellos que no entienden la filosofía de los pick-up.
Ford está haciendo los preparativos para lanzar un nuevo Mustang en torno al otoño del próximo año, y en su línea exterior, y dadas las enormes protecciones de camuflaje del modelo, parece que cambiará bastante. No obstante seguirá siendo tan bajo y ancho como a todos nos gusta verle.
Para ese año le espera una buena lucha con el Chevrolet Camaro, ya no estará tan “solo” este muscle car americano, con el permiso de, por supuesto, el Dodge Challenger. No obstante, los cambios más notables son previsibles que ocurran bajo el capó: un motor de 5 litros V8 evolucionado de la versión SOHC de 24 válvulas sustituiría al actual de 4.6 litros, también V8. Además, Ford introduciría el nuevo EcoBoost de 3.5 litros V6, un atractivo motor que con doble turbo ofrecería unas prestaciones por encima de los 300 CV.
Cuando ayer os mostrábamos el prototipo Ford Explorer Concept que será presentado oficialmente en el Salón de Detroit, ya os adelantábamos que estrenará un nuevo sistema de inyección directa de gasolina y turbocompresor, denominado por la marca como EcoBoost.
Con EcoBoost, Ford pretende plantar cara al resto de compañías que están empleando este tipo de motores en lugar de propulsores de mayor cubicaje. Sus ventajas son claras, combinando el menor consumo y emisiones contaminantes por las que se caracterizan los modelos de menor cilindrada, con la mayor potencia desarrollada gracias al turbocompresor. Con este sistema, Ford anuncia un consumo que se reduce entre el 20% y el 30%, y unas emisiones de dióxido de carbono un 15% menores.
A pesar que el principio básico de estos es sencillo, Ford lanza dos vídeos, los cuales podéis visualizar en el interior de la noticia, en los que se muestra por separado y mediante animaciones, como funciona el sistema de inyección directa y como lo hace el turbocompresor.