Desde 2005 Ford mantiene una flota de 20 vehículos Focus como el de la imagen superior, cuya particularidad reside en que extraen la potencia de una pila de combustible alimentada con hidrógeno. Ahora, tras más de tres años los ingenieros de la firma americana se muestran encantados con los resultados que han obtenido hasta el momento.
Con 865.000 kilómetros a sus espaldas, ninguna de las unidades ha tenido problemas serios y los únicos que han surgido han sido de pequeña importancia. Por tanto, aseguran que sus avances en el posible combustible del futuro son ante todo fiables, duraderos y aptos para su uso en coches. Prueba del éxito de estas investigaciones, el Departamento de Energía de EEUU (DOE, sus siglas en inglés) ha extendido el contrato suscrito con Ford en 2005 por dos años más.
Ayer, Delphi llevó a cabo unas pruebas en sus cuarteles centrales de Texas con su SOFC (Solid Oxide Fuel Cell) como una unidad de potencia auxiliar (APU) para dar energía a un camión con su motor diesel apagado. Esta célula convierte la energía química de los combustibles tradicionales (gasolina, gasóleo, bio-diesel, propano, gas natural…) en energía eléctrica sin necesidad de combustión, por lo que no emiten contaminantes, y, además, opera en silencio y de manera más eficiente que los motores de combustión.
La APU se usa para proveer energía eléctrica, como el aire acondicionado y la radio, a los camiones durante su período de descanso, sin necesidad de emitir gases contaminantes. En los tests la célula ofrecía un promedio de 800 watios de electricidad para el camión durante 10 horas continuas.
Delphi lleva probando la célula SOFC desde hace años, en un período de investigación que se extiende por 10 años y que comprende 3 fases. Su fin: llevarla al mercado en el año 2011 como fuente de energía tanta estacionaria como móvil.
Ya mencionamos aquí hace poco tiempo que Mercedes-Benz se encontraba testeando su célula de combustible bajo el hielo. Ahora el fabricante ha publicado nuevas imágenes, en éste caso de la célula montada sobre un Clase A.
Por lo aparatoso del repostaje podemos constatar que aún le queda bastante trecho por recorrer, pero lo principal no es, de momento, la comodidad de las tareas cotidianas de mantenimiento, sino la fiabilidad del sistema. Un sistema que, de cumplirse los plazos previstos, deberíamos ver ya en las primeras unidades de producción durante el verano del año 2010.
Dotado de una célula de combustible de hidrógeno, el Mercedes-Benz Clase B ha pasado con éxito las pruebas a las que, durante éste invierno, fue sometido en el norte de Suecia. Se sometió a test elementos tan suceptibles de fallo en ésas condiciones como el arranque en frío, que demostró su eficiencia, constantando los buenos resultados que los ingenieros habían obtenido en las pruebas bajo condiciones vigiladas.
También se testeó su comportamiento en carretera con el funcionamiento del Control de Estabilidad (ESP), con resultados también notables. Todo esto servirá para que Mercedes-Benz cumpla sus planes de distribuir las primeras unidades en el verano de 2010, aunque una pequeña producción ya comenzará a rodar a principios de ese mismo año.