
Hay días que mejor no salir de casa. Y hay personas que no aprenden a la primera. Y sino que se lo pregunten a Luis. G. S., un ciudadano gallego que ayer fue a juicio porque, en la fatídica noche del 2 de mayo del 2007, tuvo dos accidentes consecutivos y, además, agredió a los policías que le detuvieron.
Todo ocurrió cuando iba con su coche con una tasa de alcohol muy por encima de la permitida, un Seat León, con el que tuvo un accidente a las 21 horas: chocó contra un Peugeot 306, causándole daños, y lesiones a otra persona. Luego volvió a su casa, y volvió a salir, pero ésta vez con el Citroën Xantia de su mujer. Lógicamente, seguía bebido, y sufrió de nuevo otro accidente.
Ayer, en el juicio, el causante de los daños pidió perdón a los agentes de policía, y confesó que “no sabía qué le había pasado”. Fue condenado con la retirada del permiso de conducir por dos años y medio, y con una multa de 1.650 € (o dos meses de cárcel).
Lo dicho: si bebes, no conduzcas. Y, sobre todo, no conduzcas dos veces.
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Referencias: Lavozdegalicia