
Hacerse uno su propio combustible es algo que no es la primera vez que lo traemos aquí, y, de ser sólo una utopía hace no muchos años, se ha convertido en una realidad patente que llevan a cabo ya algunos ciudadanos. Gracias a la preparación llevada a cabo en los últimos años por la industria automovilística para hacer sus motores flexibles a combustibles “ecológicos” (biodiesel, flex-fuel, gasolina sintética y demás), y, con ello, al surgimiento de nuevos componentes (principalmente dos: la introducción de la electrónica para adaptar el encendido “inteligente” por medio de ordenadores -las ECUS, PCM o ECM o como se quiera llamar-, y la sustitución de piezas por sistemas como el common-rail, además del fortalecimiento de válvulas y elementos accesorios, es posible utilizar aceite usado, del habitual que usamos para cocinar, como combustible.
Los elementos para hacerlo se encuentran abundantemente por Internet, con multitud de guías y trucos (mucho de este material, ya traducido, y el cual os ponemos a continuación una breve reseña para los interesados en empezar con esta labor). Uno de los problemas con el que se encuentra la persona que desee usar aceite de cocina para su motor diesel (solo es apto para los diesel, no para los motores de gasolina aunque éstos sean flex-fuel, ya que eso entra en otro tema que no abordaré aquí) es la, cada vez, más alta pulverización de los inyectores. Sobre todo los últimos inyectores piezo-eléctricos, requieren que el aceite esté muy poco viscoso para operar con él, sino puede llegar a agarrotarlos o a hacerlos inservibles. Realmente, y aunque parezca increíble, un motor diesel (también de los antiguos) puede funcionar con una elevada gama de aceites, ¡incluso con grasa de cerdo, si ésta se la calienta bien para hacerla fluida!.
Publicado por
Pablo Hierro