
La transmisión automática de 8 marchas también satisface la exigencia como microhíbrido, gracias a innovaciones técnicas que permiten ahorros de consumo sin reducir el confort. Si, por ejemplo, el motor se para delante de un semáforo en rojo, se ha de arrancar y continuar la marcha con la misma dinámica que en un vehículo sin función arranque-parada (stop-go). Uno de los problemas resultantes es el suministro de aceite para la transmisión, dado que, con el motor parado, no se suministra presión al sistema hidráulico de la misma. A diferencia de los vehículos que se detienen con el motor en marcha, con el motor parado no se pueden accionar los elementos de cambio de la transmisión automática necesarios para poder continuar la marcha.
Aquí entra en juego el acumulador hidráulico de impulsos de ZF. Es un acumulador de émbolo con muelle que se llena de aceite durante la marcha y que tensa un resorte. Al arrancar el motor, el resorte devuelve rápidamente esta “reserva” de aproximadamente 100 centilitros al sistema hidráulico para suministrar aceite a los elementos de cambio de la transmisión que son necesarios para el arranque. De esta forma, el vehículo ya está listo para el funcionamiento 350 milisegundos después del arranque del motor. Sin el puenteo del accumulador hidráulico de impulsos, esto duraría aproximadamente 800 milisegundos, lo que supondría para el conductor una notable pérdida de dinámica de conducción.
Publicado por Scott Hebron en Técnica y mecánica el 29 Abril, 2008
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