Pablo es un gran amigo mío y tiene especial adoración por los Renault Clio Williams. Cada vez que nos cruzamos con uno por la calle, a mí y a él se nos cae la baba (literalmente). No tenían aire acondicionado y en verano el calor se hacía insostenible.

Por suerte, en la página Goear he encontrado un reproductor que transmite el arranque del motor y unos cuantos acelerones. El Clio Williams del 93 montaba un 2.0 Atmosférico de 150 caballos, y con un peso que no era muy elevado. Corría mucho.

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