Desde ayer Bugatti ha comenzado a distribuir el extraordinario Veyron (extraordinario por velocidad, potencia… y precio: 1.6 millones de euros les costará a los rusos, casi medio millón más que a los europeos debido a los aranceles de aduanas) en Rusia, aunque ya se teme que las unidades disponibles no llegarán para todos.
Por de pronto, las estimaciones son vender diez unidades durante tres años, pero esas unidades probablemente lleguen a agotarse en un solo año.
Buenísima animación del motor W16 del Bugatti Veyron, que complementa perfectamente la que ya hemos visto aquí con la construcción a partir de un bloque de aluminio, del motor del Veyron.
Lo bueno de la animación es que es bastante entretetenida, por lo que, además de conocer más a fondo el increíble motor de dos bancadas (cada una de ellas de ocho cilindros, sumando un total de 16) con sus cuatro turbocompresores y dos intercooler, sin olvidar las 64 válvulas en total para repartir la alimentación y el escape de los gases de cada cilindro.
Digna despedida para el Veyron estos dos vídeos de tests que os presentamos, de la mano de Tiff Needell del popular programa Fifth gear. Solo para “Veyronistas” 100%, porque es todo Veyron (visita a la fábrica, prueba, conducción… con algunos problemas para Tiff incluidos).
Por su extensión, el vídeo está en dos partes, y, lógicamente, en inglés. Por ello es recomendable para fanáticos de Bugatti. Puedes ver la segunda parte tras el “continuar leyendo”.
Al borde del tope de su fase de producción (y eso que la han extendido a más vehículos varias veces), puesto que es mucho más caro producir un Bugatti Veyron que venderlo (aunque cueste más de un millón de euros la unidad), el Veyron está en su fase final de vida, aunque vista la lista de espera por adquirirlo, se podrían vender bastantes vehículos más.
Dentro de poco, los poseedores de este precioso superdeportivo se habrán convertido en poseedores de un vehículo aún más exclusivo de lo que es: un clásico.
Parece ser que al coche perfecto puesto en manos de la Volkswagen quieren estropearlo un poco, así que le han quitado el techo, lo han adornado con intermitentes “de Smart” y le han hecho un postizo al capó.
En consiguiente, y según los rumores de Autogespot (reproducidos hoy en Motorautority), este podría ser el aspecto del próximo Veyron o, por lo menos, de una serie de unidades limitadas (80).
Tras la noticia de que Chrysler continuaría con la producción de su precioso Crossfire, ahora le llega el turno a Volkswagen, que ha visto cómo sus 60 unidades previsibles a fabricar durante 5 años (300 coches en total) se han visto aumentadas a 75 unidades.
Desde Volkswagen no saben muy bien por qué, pero yo si lo se, vosotros lo sabéis, y todos lo sabemos. Y es el gran éxito de este coche, a pesar del costar más de un millón de euros y de ser tan difícil de mantener como, casi, “una casa en marte”: cambiar una de sus ruedas llega a costar 600 €, nada menos.
Esta mañana he visto en autoblog un vídeo (el cual os pongo aquí) sobre el proceso de construcción de el motor W16 del Bugatti Veyron.
Su fabricación no tiene mucho misterio: básicamente es un proceso repetitivo de ir rebajando el aluminio, partiendo de un bloque de metal. Un proceso que cualquier estudiante de autómatas programables conocerá perfectamente, y casi da igual que se trate de un W16 que de un tres cilindros, porque la construcción de un bloque es bastante parecida. Lo único que varía es que en este caso hay más puntos a vigilar y que el tiempo de rebaje se multiplica bastante.
Que rabia me da que SandMan haya puesto antes una noticia del Veyron que yo (o un vídeo, en este caso). Aunque otro dia me desquitaré con él y pondré yo un vídeo del Mustang… aunque luego tenga que tomarme una pastilla por la “grima” que me da ese coche.
En fin, no pasa nada, le pincho su entrada porque es magnífica, y además, hay que agradecer que se haya molestado en poner hoy en portada un Bugatti Veyron frente a un Ferrari F40. Eso sí, se lo tengo que decir: amigo SandMan, donde esté el Veyron que se quiten todos los Ferrari’s delante. Ni en sonido, ni en estética. No hay color.
No lo he hecho a propósito, pero es la realidad: el Bugatti Veyron es el coche más caro del mundo, cuesta (mejor lo pongo en letra, que en número marearía a unos cuantos) un millón seiscientos mil euros.
Según Thomas Bscher, presidente de Bugatti, este vehículo “nunca será rentable, pero servirá para mantener el prestigio del fabricante”. Recordemos que Bugatti fue adquirida por el grupo Volkswagen en 1998. No obstante, para aquél afortunado que pueda disponer de semejante capital, tendrá que esperar su turno, puesto que su producción está limitada a 50 vehículos y están vendidos todos.
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