
Se trata de un libro de accidentes de automóviles de los años 40 y 50 que lleva por nombre “Car Crashes and other sad stories”, muchos de ellos con escenas dantescas de sangre y mucho hierro retorcido, es decir, para causar doble dolor por las víctimas y por el estado de algunas de las mejores máquinas del momento.
Aunque este libro sin duda para los más morbosos no tendría precio, reconozco que no debe ser nada agradable de ver, y que, lógicamente, no es apto para todos los públicos ni muchísimo menos. Es obra del fotógrafo Mell Kilpatrick, el cual conseguía las instantáneas sintonizando las emisoras de la policía y trasladándose de inmediato al lugar donde acababa de producirse el accidente.
No obstante que nadie corra a la librería, de momento, porque está descatalogado ya y no se prevee que se produzcan reediciones (aunque con la polvareda que está levantando, puede ser que la editorial que lo publicó, Tachen, se lo piense seriamente), no obstante por ebay se puede encontrar a un precio bastante alto: a 119,95 $ (unos 81 €), aunque también en otras partes está disponible bastante más barato.
Advierto: si sois sensibles no le deis a leer mas.
Referencias: coches es de: jesusito2000









































Pues a mi me parece bastante curioso.
sí, pero un rato morboso también
[...] Lo malo es que en caso de accidente muy seguro no era, porque corría peligro quien lo llevara de que acabara incrustado en su esternón, fijaros sino en sus afilados bordes y en las “graciosas” aristas de sus esquinitas. Pero claro, ¿quién miraba la seguridad en aquéllos tiempos? Además, todo el mundo sabe que en aquéllos años todos circulaban respetándose y a no más de 50 km/h… Y quien no se lo crea, que le de un repaso al post de la “historia forense automovilística” que publicamos el otro día. [...]
[...] Lo malo es que en caso de accidente muy seguro no era, porque corría peligro quien lo llevara de que acabara incrustado en su esternón, fijaros sino en sus afilados bordes y en las “graciosas” aristas de sus esquinitas. Pero claro, ¿quién miraba la seguridad en aquéllos tiempos? Además, todo el mundo sabe que en aquéllos años todos circulaban respetándose y a no más de 50 km/h… Y quien no se lo crea, que le de un repaso al post de la “historia forense automovilística” que publicamos el otro día. [...]