nov
30
2010

Cuando hablamos de Citroën y el origen de su emblema, enseguida recordamos el invento de André Citroën y sus engranajes con dientes en forma de V (espiguillas invertidas -chevrones-), que mejoran notablemente a los engranajes de diente plano. La razón de por qué usó dos (y no uno, o cuatro) puede entenderse fácilmente porque un engranaje necesita del otro para “acoplarse”. Lógicamente, en la práctica el acoplamiento se produce entre más engranajes, pero el sentido teórico del logo no varía.
El engranaje original (como podéis ver en la foto de la época) era enorme, y es la imagen habitualmente usada para referirnos al invento del que procede el logotipo del fabricante francés. Pero en el museo Conservatorio Citroën se guarda una reproducción del mismo engranaje, muy lograda y curiosa, que podeis ver en la imagen superior. ![]()




Los engranajes de Citroën se utilizan en varios componentes, por ejemplo, las cajas de cambio, y no fue una idea totalmente innovadora de André, sino que se inspiró en los engranajes en espiral de un inventor -y socio- polaco. Antes del engranaje helicoidal, las cajas de cambio eran ruidosas, los cambios difíciles de realizar y muy delicados. El emblema data de 1919 y se ha ido transformando con los años, hasta alcanzar los últimos modelos (DS4 o C5, por ejemplo) en donde apenas se puede distinguir el doble chevrón tras haberlo “alargado” PSA. Aunque puede parecer algo reciente, este estilo de doble chevrón alargado y “con doble ala” (como lo describen sus diseñadores) data ya del año 1999, y se estrenó en el C6 Lignage (en la segunda imagen).
En este coche de concepto las alas de los chevrones eran móviles, y cambian su ángulo dependiendo de la velocidad gracias a un ajuste electrónico. Curiosamente, y por aquél tiempo, los mismos diseñadores decían que no pensaban introducir ese estilo de doble chevrón “alado” en los coches Citroën. Parece que alguien en la casa francesa con más peso pensó lo contrario.

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