
El Beetle (o “escarabajo”) tuvo gran éxito y aceptación por su polivalencia, facilidad de reparación y sencillo mantenimiento, algo que conservó durante muchas décadas.
Sus cristales planos (hubo una versión con cristales curvados que no gustó a nadie a finales de los 60) eran sencillos y baratos de sustituir, su motor trasero, con una mecánica sencilla y a la vez fiable y duradero.
Pero todo eso cambió cuando apareció la segunda generación (la que se comercializa ahora) en donde se dejó el espíritu de antaño para adaptarlo a los nuevos tiempos (y a las modernas normativas anti-contaminación, todo hay que decirlo).
En el 2010 parece que Volkswagen quiere darle una vuelta de tuerca más, y manteniento sus líneas curvas podría desarrollarlo usando la plataforma del próximo Iroc.
Si esto es así y al final lo llevan a la práctica, lo que se conoció como Beetle probablemente desaparecerá definitivamente, o, por lo menos, hasta que alguien surja con nuevas ideas en el departamento de diseño de la firma alemana.
Lo que no entiendo muy bien es cómo van a basarlo en un coche (el Iroc o Scirocco) cuyos primeros bocetos y líneas ya rechazó la propia Volkswagen, tanto que tuvieron que modificar su diseño de nuevo…
El tiempo nos dará la respuesta.
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Publicado por Olaya en Adelantos, Volkswagen el 27 Julio, 2007
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