
Autonavigator ha estado probando estos días el Seat Ibiza, tratando de encontrar una respuesta a la pregunta: ¿por qué no vende este coche en Rusia? ¿Por qué, todo un “producto Volkswagen”, solo ha conseguido colocar en las calles 370 de sus Seat Ibiza el año pasado? Las respuestas que dan son varias, la primera de ellas algo obvio: porque es muy caro y el común de los ciudadanos rusos no puede permitirse pagar un precio tan elevado en un compacto.
Los probadores han realizado la prueba sobre uno de los Ibiza en su versión cinco puertas con motor 1.7 y caja de cambios automática DSG. Hablan del modelo como un coche “extravagante” (no me extraña, vendiéndose tan pocos debe ser toda una novedad verlo rodar), que en seguida destaca “sobre el resto” de automóviles. Lo comparan con un Polo, diciendo que el Ibiza es excesivamente caro para lo que ofrece, pero señalan: el cuidado en el chasis, en el tarado de las suspensiones y en el confort de conducción que se ha logrado de manera excelente, y por eso este automóvil merece ese precio mayor. ![]()

Tampoco en el frenado ponen ningún problema. Puntos negativos los dan, sin embargo, para el espacio en las plazas traseras y en el maletero, pero recuerdan que los rusos que compran un Ibiza lo hacen “más por sentimiento y movidos por el corazón” que por cuestiones prácticas.
Concluyen en admitir que el mercado ruso, donde principalmente se busca un automóvil asequible, que sirva para todo y en el que se pueda transportar de todo, aún está algo lejos de los objetivos del Ibiza: demasiado caro para la clase media, y demasiado barato (y tampoco es una marca de lujo) para la clase alta. Por lo tanto parece ser que sí: comprarse un Seat en Rusia es puro capricho. Ellos seguirán con sus Lada.

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