A pesar de seguir con interés lo que pasa en el mundo de los híbridos eléctricos y demás vehículos con propulsión alternativa o combinada con motores de explosión, soy consciente de que no todo es tan bonito como parece y que no solo tenemos que tener en cuenta el impacto medioambiental a lo largo de la vida útil del coche, si no antes y después, y durante (de forma indirecta) en la mayoría de casos.
Un coche antes de venderse tiene que ser producido, ese proceso no está libre de contaminación en ningún producto, y menos aún en coches eléctricos o híbridos con componentes (como las baterías) altamente contaminantes durante toda su vida útil y que al finalizar esta deben ser destruidas correctamente para que el remedio no sea peor que la enfermedad. ![]()

Pasando a los vehículos eléctricos, pasa lo mismo. Hay que fabricarlos, pero sobre todo hay que alimentarlos con electricidad. Cuando conduzcamos no emitiremos CO2, de acuerdo, pero la mayoría de la electricidad que hace funcionar al mundo proviene de centrales térmicas que emplean carbón (muy muy contaminante el proceso y peligroso para la salud) o centrales nucleares.
Sobre lo que trata esta entrada podíamos pasar horas, días, meses o incluso años hablando, pero yo os dejo una reflexión que tan sólo supone una parte pequeña de lo pienso para que reflexionéis al respecto.
Etiquetas Alternativos, automoviles electricos, hibridos, reflexion
Categoría Coches híbridos, Ecología
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Publicado por
Iñigo Ochoa (I 8a)