
No, no nos estamos refiriendo a “olfateadores de promesas futbolísticas”, o a olfateadores de artistas como si fuera una especie de Operación Triunfo. No. Se trata de ocho personas cuyo cometido es bastante simple, e incluso podría parecer superficial, pero muy necesario: olfatear los materiales de los interiores de los vehículos Volvo en su fase de diseño y sus métodos de producción para que no resulten desagradables. Ni nuevos, ni tras el uso y el paso del tiempo.
Las diferentes sustancias químicas del interior de los vehículos pueden resultar desagradables al olfato, y a nadie le gustaría ir conducienco como si estuviera en medio de una fábrica de abono (y las sensaciones que daríamos a los posibles viajeros que entren en nuestro coche no quiero ni pensarlas), pues para eso se encargan estas personas, que trabajan en una escala del 1 al 6 para calificar cada olor -es decir, cada material- como utilizable o no, o, aunque fuera utilizable, no aconsejable.
Y es que conviene recordar que a pesar de la industrialización en la fabricación de los vehículos, hay cosas tan simples, como los olores, que no pueden hacer las máquinas y los cuales obligatoriamente tienen que testearlos humanos.
Referencias: Volvo
Publicado por Martin Brown en Curiosidades, Volvo el 19 Diciembre, 2007








































