
¿Tienes 8.000 euros (7.950 €, concretamente, y sin IVA, que es lo que cuesta el modelo base) y no sabes qué hacer con ellos? ¿Las campañas de Manos Unidas, Médicos Sin Fronteras o Cáritas no tocan lo suficiente tu corazón, y quieres desperdiciarlos en alguna tontería? Pues esto quizá sea lo que buscas. Es la primera moto eléctrica en llegar al mercado español, y estará disponible en tres versiones diferentes (a cual más cara, además).
Lo de “tirar el dinero” lo digo porque con una autonomía de unos 30 minutos y una velocidad máxima de unos 70 km/h, poco más podrás hacer que dar la vuelta a la esquina antes de volver a casa corriendo para volver a enchufarla. Su fabricante son los suizos de Quantya y comprende los modelos Track y EVO 1 Strada, con versiones para enduro, cross y un modelo para asfalto (me imagino que con neumáticos sin tacos y estilo Supermotard, aunque no la he visto en imágenes).
Lógicamente, por ese precio los componentes son más que dignos, como horquilla Marzocchi y suspensiones Sachs. ![]()
MotorSpain.com
Etiquetas eléctricos, electricidad, moteros, motocicletas, motoristas, motos eléctricas, Quantya, Quantya evo 1, Quantya evo1, Quantya track
Categoría Motos
5 comentarios
Publicado por
DominicEsta información es completamente falsa, la autonomía facilmente son un par de horas y la velocidad es programable, el que quiera lo puede comprobar alquilando una de ellas en cualquiera de los 16 circuitos que hay en toda Europa denominados QUANTYAPARX y en BCN hay uno.Por favor contrastar la información antes de escribir algo
Yo personalmente paso muy a menudo por el QUANTYAPARX de Sant Feliu de Codines y es una pasada, desde luego hay que probarlas primero.
Parece que los comentarios si no están en la linea editorial se borran, vaya timo.
Pero vamos a ver, que son 8.000 euros, colega! Por 8.000 euros me compro un coche de verdad (un sandero, un nissan pixo, un suzuki alto...) y no una motaca que para recorrer más de 30 km tienes que ir a 20km/h! ¡Pero qué me cuentas! ¿O crees que la gente es tonta? Si tan buenas fueran se venderían como rosquillas, y nadie ha oído hablar ni siquiera de ella porque no venden una.
Encima es fea hasta decir basta.