
¿Recordáis aquél minúsculo vehículo que Rover puso a la venta allá por los años 80, denominado AustinMetro? Tuvo un éxito más que destacable, aun a pesar de que, por aquéllos años, los vehículos pequeños brillaban por su ausencia (lo más compacto que había eran los R5 y Supercinco, Opel Corsa, y coches de ese estilo).
Austin lo lanzó con la intención de hacerle un poco de frente al Mini, y más tarde se denominaría Rover 100. Ahora, con la llegada del BMW Isetta y toda la popularización de los “mini-cars”, no viene mal recordar el proyecto de Tata junto con el acuerdo del consorcio Phoenix, encargado de velar por los intereses del fabricante británico Rover, para lo cual utilizarían la plataforma del Indica (que ya se vende en el mercado europeo) en un proyecto cuyo nombre en código fue RD110.

Pero una mala dirección y un desarrollo espartano heredando los problemas del Indica parecen haber acabado en decepción, suponiendo al final pocas diferencias respecto al Indica y perdiendo buena parte de su identidad: sólo una revisión de la suspensión, de la dirección y una introducción del motor antiguo de Peugeot de 1.4 litros, modificado para adaptarlo a las actuales normas anticontaminación. Para darle una imagen más impactante se sustituyeron las ruedas originalmente de 13″ por unas de 14″. El 16 de septiembre de 2003 el Rover entró en producción en la factoría de Tata en Pune (India), con el nombre de CityRover (en lugar de Rover 15, acorde con la política de le empresa de sustituir los números por nombres).
En los primeros años solo se vendieron 6.000 unidades, y cuando Tata actualizó la imagen a su Indica V2, la gente de Rover decidió hacer un esfuerzo por convertir el CityRover en MK2, del cual únicamente se vendieron 1.200 ejemplares. Luego vendría el fin de Rover, pero eso ya es otra historia.
Alcance de la noticia: Inglaterra
Referencias: OmniAuto (en Italiano)
Publicado por Scott Hebron en Clásicos, MG Rover, Micro Car el 16 Agosto, 2008



























