El hecho ocurrió en Francia cuando uno de los conductores participantes de una exhibición decidió darle “un poco” de gas a su Bugatti Veyron. Conducir un coche de 1.000 CV no es cosa fácil, aunque el Veyron lo haga parecer, y el pequeño “toque” que se da al final le puede suponer algunos cientos de euros en reparaciones.

Puede darse por contento, no obstante, su conductor. Peor sería que hubiera dado a uno de los nada menos que 10 radiadores que monta. Aunque en ese caso, el destrozo de “chapa y pintura” también sería mayor.

Referencias: Autoblog (italia)
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