dic
09
2010

Leyendo el artículo que Marcelo Colussi escribe en “Rebelión” uno llega a pensar que sí, que es una enfermedad mortal. El artículo, en cuanto a redacción -incluso a contenido, en lo referente a que el automóvil es una de las primeras causas de mortalidad en los llamados “países desarrollados”- está bastante bien, y es acertado. Lo malo es que tampoco plantea soluciones, únicamente va a una parte de “la enfermedad”, pero sin decir cómo remediarla.
Lo único que concluye es que se debería potenciar “el transporte público”. ¿Caminamos hacia eso? Desde luego, no. Si antes coger un autobús o sacar un billete de tren era lo “más normal del mundo”, hoy en día salen por todos los sitios líneas de transporte público en quiebra, y cada vez más tramos regulares de este tipo de transporte son eliminados. La sociedad actual no te facilita opciones al transporte individual: más bien te obliga a que no las tomes. ![]()
Siempre pongo de ejemplo mi propio caso, cuando por trabajo tenía que desplazarme a varios kilómetros de donde vivo. Antiguamente existía una carretera comarcal para ir allí, donde llegaba una línea de autobús e, incluso, podías ir caminando. Hoy no hay nada de eso: han abierto una autovía, en la cual, lógicamente, es imposible ir caminando, y el transporte público lo han retirado. Así hay miles de ejemplos en nuestro país. Por un lado se intenta potenciar el transporte público, pero, por el otro, cada vez se llega a menos sitios con él.
Por lo tanto tener coche en nuestra sociedad no, no es una enfermedad: es una obligación.
A esto hay que añadir la masificación del transporte público urbano: precios caros, y encima siempre saturados. ¿Cómo puedes decirle a alguien que vaya en autobús, apretujado uno con otro y sin sitio para respirar, y, encima, tener que esperarlo durante media hora, saliendo media hora de casa antes, cuando puede estar cómodamente sentado en su coche? Seamos serios: no hay alternativas.
¿Y en bicicleta? En la mayoría de ciudades (por no decir en todas) ir en bicicleta es como jugar a la ruleta rusa con una pistola. Ninguna de las urbes está preparada para ello.
¿Y tu qué piensas? ¿Ves alternativas?
Etiquetas costumbres, ecología, enfermedades, sociedad, transporte publico, transportes
Categoría Curiosidades
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