
Hace pocos días diferentes medios y webs extranjeras especializadas (como Caradisiac) se hacían eco de un artículo (cuya reproducción íntegra y en español la podeis encontrar en las referencias del final) sobre unos sencillos consejos que cualquiera puede llevar a cabo para que su coche dure más tiempo y con mejor salud.
Antiguamente un motor estaba diseñado (¡y pensado!) para que durase varios cientos de miles de kilómetros. Los fabricantes eran conscientes de que un vehículo era de muy difícil adquisición por parte de la mayoría de las personas, de forma que no sólo permanecía en manos de su primer dueño durante largos años, sino que incluso se heredaba y era habitual que pasara de padres a hijos. A medida que los costes de producción disminuían (y el poder de adquisición de las familias aumentaba), el automóvil pasó a ser un elemento personal, casi un objeto de adorno.

No obstante, el motor de explosión interna que lo impulsa, en su concepción más básica, continúa siendo una máquina durable, fiable y resistente (no en vano su evolución lleva más de un siglo a lo largo del cual tuvo que demostrar su fiabilidad y dureza frente a todo tipo de motores alternativos), que cada día ha de superar muchas y muy duras pruebas.
La mayoría de los fallos de un motor, en su parte mecánica elemental y dejando a un lado posibles errores electrónicos o/y de diseño, tienen que ver con un mal mantenimiento. En efecto, un motor moderno se le somete a muchas pruebas y tests antes de darle el visto bueno para su salida al mercado, pero, como máquina que es, y debido a las altas exigencias en las que opera, soporta muy mal un mantenimiento deficiente.
Aunque alguna tecnología actual no ha hecho más que debilitar el motor (la sustitución de las resistentes y durables bombas mecánicas de antaño en los diesel, por ejemplo), otra, como la gestión electrónica, los ha hecho más fuertes, evitando que se le someta a esfuerzos innecesarios por el conductor, a lo que hay que añadir los avances en los lubricantes sintéticos de última generación, capaces de cumplir su función sin perder cualidades en un amplísimo abanico de condiciones de trabajo y climáticas.

Aparte del mantenimiento, otro de los consejos que más útiles nos van a ser para adquirir un coche es su fiabilidad a lo largo de los años, lo que se conoce como “su historial”. Si el automóvil que pensamos adquirir lleva en el mercado unos cuantos años, con un éxito de ventas considerable y, además, con las mismas motorizaciones, es un buen indicio de que ese automóvil el “boca a boca” a funcionado. La regla básica de que un coche con fallos no se vende sigue funcionando a día de hoy, por lo que se le suele retirar del mercado. Ejemplos de esto hay bastantes, pero no los nombraré para no implicar a marcas o a modelos.
Además, si el automóvil lleva unos cuantos años en el mercado, significa también que su fabricante a ido teniendo tiempo para ir “puliendo” sus fallos, corriguiendo defectos que en todos los modelos se producen y que sólo aparecen con el paso del tiempo. Esto puede ir desde piezas defectuosas por una mala ubicación o diseño, hasta errores menores como gestiones de encendido o informáticos.
No debemos olvidar, ya que se suelen confundir en ello bastantes personas, que un coche cómodo no siempre es un buen coche. Como tampoco un buen motor nos garantiza una larga vida al vehículo. Un motor no es nada sin un buen chasis que lo soporte y sin un buen sistema de transmisión, una probada cadena cinemática.
Imagen de cabecera: Impresionante motor del Peugeot 504 GL tipo XN1 inclinado 45º. Distribución por cadena de doble eslabón.
Referencias: Diariosrumbo
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