
Así de directo lo ha dicho Chen Bin, un alto funcionario de la agencia de economía china, que ha alertado sobre la implantación ciega de marcas de coches de una manera totalmente salvaje. Y es que cada vez más marcas de todo el mundo persiguen el suculento pastel de producir y vender sus productos en China, debido a la alta demanda (y a las facilidades tanto del gobierno y su permisividad medio-ambiental como de los bajos salarios de la mano de obra).
Eso está produciendo que el mercado automovilístico chino sea un auténtico caos. Y, para el señor Bin, la inversión a ciegas de la industria amenaza con derivar en una sobreproducción. Para el año 2015 se podrían alcanzar la producción anual de más de 31 millones de vehículos, lo que podría llevar a superar la demanda y crear un efecto colateral muy peligroso, un “embudo”, y con ello llevar a la quiebra masiva de industrias, pérdida de inversiones y un largo etcétera.
El año pasado China se convirtió en el mayor mercado mundial de automóvil, y este año se han disparado las ventas: 55.7 por ciento en agosto. Todas las marcas, especialmente las premium (como Audi, BMW, Mercedes-Benz…) publican récords de ventas.
Tampoco hay que dejar escapar un problema añadido: la contaminación, ya de por sí elevadísima, de los grandes núcleos de población. Por eso China anunció el pasado mes de junio que pondría en marcha un programa para incentivar vehículos ecológicos en cinco ciudades del país, así como para intentar ahorrar energía y estimular el desarrollo de una conciencia verde.
Pero en otros países ya se ha demostrado que medidas parecidas no son lo suficientemente eficaces para frenar el motor que mueve todo ese maremágnum: la codicia. ¿Serán los chinos capaces de tener éxito donde otros fracasaron? Permitidme que lo dude.
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Categoría Industria
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Dominic