
La patronal de vendedores de vehículos a motor lo tiene bien claro: 2010 no quedará en el recuerdo como uno de los mejores años. Al adiós de las ayudas como el Plan 2000E se le unió la subida del IVA y el cierre de talleres o concesionarios (muchos de ellos reconvertidos a otras operaciones del sector, como los recambios usados y los centros CAP, que son los que más demanda tienen últimamente).
No obstante, aunque el sector no gana, los que sí lo aprovechan son los compradores, ya que el bajo número de ventas hace que se ofrezcan descuentos más atractivos. Como se suele decir, a veces no todos pueden salir ganando. ![]()
Asimismo, a esta sensación agridulce ha contribuido el hecho de que en el segundo semestre el mercado perdiera el impulso ganado en la primera mitad del año debido al fin del Plan 2000E y la subida de dos puntos del IVA. Su confluencia en el tiempo provocó un encarecimiento de los vehículos de hasta 2.500 euros, lo que tuvo un efecto directo sobre los consumidores, motivando el desplome de las ventas de particulares, y obligando al sector a lanzar promociones sin precedentes.
Malo para los vendedores, bueno para los compradores
Por este motivo, explica, “lo que ha sido malo para los vendedores, con niveles de rentabilidad prácticamente en cero, no lo está siendo tanto para los compradores” que gracias a las promociones que vienen aplicando las redes de distribución a través de atractivos descuentos, mayores garantías y planes genéricos de ayudas o achatarramiento similares al extinto Prever, pueden acceder a un vehículo en mejores condiciones de precio que hace dos años. El precio medio de los vehículos se sitúa actualmente por debajo de hace dos años y el esfuerzo económico para comprarse un coche es un 5% menor que hace cinco años.
Sánchez Torres aprovechó este mensaje para insistir en que la “cuesta de enero” será particularmente dura y larga para el sector de la distribución si la economía no recupera el pulso este año como está previsto. En el actualidad el 84% de estas redes está integrada por empresas de pequeña dimensión, las cuales carecen de músculo financiero para afrontar nuevas caídas de ventas como las vividas en la última mitad del año.
Desde que estallara la crisis hace ya casi tres años se han perdido más de 30.000 empleos en las redes de distribución y destruido más de un millar de pymes distribuidoras de vehículos. Las previsiones apuntan a que las ventas de turismos se situarán por debajo de las 900.000 unidades al cierre de 2011, lo que significa retroceder a niveles de principios de los años noventa.
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Publicado por
Fernando Cueto