Hace poco los Wrangler se vieron afectados por una llamada a revisión para solucionar un problema de frenos. Hoy la NHTSA está investigando el modelo debido a un supuesto problema con fugas de combustible.

La NHTSA afirma haber recibido 217 quejas al respecto, alegando que al repostar el combustible puede salir por la tapa del tanque, con el riesgo de incendio que ello puede representar. Las salpicaduras se producen cuando el depósito esta lleno o casi lleno, incluso cuando la bomba ya ha dejado de funcionar.

El problema, que puede afectar a 223.000 unidades, no ha causado según Chrysler daños a los conductores ni incendios, aunque se ha comprometido a investigar junto a la NHTSA el riesgo que puede tener el problema.

Vía: Leftlanenews

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