
Todos hemos visto alguna vez (en vivo o en películas) los exclusivos coches que mandatarios, jefes de estado y demás personalidades usan para trasladarse en sus actos públicos (y, a veces, también privados).
En ese mundo tan elitista hay marcas, como Volvo, que poseen un apartado especial para abastecer y atender a diplomáticos.
Pero Audi en 1984 no era lo que es hoy en día (o, por lo menos, no tanto), y entre los coches de representación abundaban más los Mercedes-Benz y BMW. Ese año en Davos (Suiza), mientras se celebraba el Foro Económico Mundial, un primer ministro, Franz-Josef Strauss, se había quedado bloqueado en la nieve con un coche de otra marca y tuvieron que ir a rescatarle.
La cuestión se planteó en qué coche utilizarían para ello. Y fue Audi quien, gracias a su sistema de tracción Quattro consiguió auxiliarle conviertiéndose a partir de aquél momento en el coche oficial del primer ministro.
En la actualidad son tantos los mandatarios y gobernantes que, a veces, Audi tiene que decirles que “no” debido a la imposibilidad de abastecerles, ya que, por política interna, no aceptan más de diez acontecimientos de máxima seguridad al año.
Y eso que hay fechas en las que reciben centenares de solicitudes.
Mencionar también que Audi cuenta a día de hoy con 100 limusinas A8 de batalla larga y 20 cortas, blindadas, que se guardan en un garaje de máxima seguridad cerca de Ingolstadt (Alemania).
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Publicado por Olaya en Audi, Curiosidades el 2 Agosto, 2007








































