
Estrenamos año y con él, para los españoles, una nueva normativa: la prohibición de fumar en locales públicos y en entornos comunes (esto es: portales, parques cerrados, etc.). Antiguamente se fumaba hasta en las salas de hospital. Ahora se ha pasado al extremo contrario, y fumar ya es -casi- un delito. He de decir que yo nunca he estado a favor del tabaco (es más, me parece algo sucio y bastante asqueroso, si se me permite la expresión), y creo que medidas así se ha tardado demasiado, muchísimo tiempo en implantarse. Ahora debería hacerse lo propio con el alcohol, una droga más peligrosa que el cannabis, con más daño social y que destruye más a la persona que ninguna otra… aunque a saber qué gobierno se atrevería con ello.
Pero parece que cada vez hay más conciencia social sobre esta droga, y así lo demuestra el estudio que acaba de dar a conocer AutoScout24. Afortunadamente, también, a día de hoy muchos de los coches ya se venden con un pack fumador de manera “opcional”, y no obligatorio. Y es que en su lugar estaría mejor colocar una toma de corriente, solo por dar una idea. ![]()
Los defensores de esta medida no sólo aluden a motivos sanitarios, sino que recalcan la contribución que supondría para la seguridad de los conductores. En este sentido, alertan de que el acto de fumar implica numerosas distracciones, como el uso de encendedores, la eliminación de la ceniza o el vaciado del cenicero, similares a las que provocan los teléfonos móviles y dispositivos de navegación GPS, cuya manipulación al volante ya es sancionada por la Dirección General de Tráfico (DGT).
Asimismo, el 70% de los partidarios de esta restricción recuerdan que el propio acto de fumar obliga a emplear una mano para sujetar el cigarrillo, lo que puede incidir negativamente tanto en el agarre del volante como en el proceso de cambio de marchas. Todas estas acciones, a su juicio, no sólo ponen en peligro la seguridad del propio fumador, sino también la de quienes circulan a su alrededor.
Sin embargo, los conductores españoles se encuentran muy divididos al respecto, ya que un amplio porcentaje de los encuestados -el 47% del total- considera que fumar no afecta en absoluto a la conducción, por lo que la decisión final debe recaer únicamente sobre el dueño del vehículo. Algunos, incluso, van más allá al afirmar que sería precisamente una hipotética prohibición la que afectase negativamente a la seguridad, puesto que aumentaría la tensión de los fumadores al volante.
Sólo uno de cada cinco permite fumar
Por otro lado, la prohibición de fumar en los lugares públicos cerrados supondrá todo un cambio de aires para sectores como el de la hostelería, donde el humo es ya un elemento más de la decoración. Tras esta nueva medida, uno de los pocos refugios que les quedarán a los fumadores será el interior de los vehículos, aunque ni siquiera ahí tendrán libertad total para hacerlo, ya que tan sólo uno de cada cinco conductores permitirá fumar en su coche, según el informe de AutoScout24.
Esta ley no escrita entre los conductores españoles supone un nuevo quebradero de cabeza para los adictos al tabaco, quienes ni siquiera podrán aprovechar para “echar un cigarrillo” al parar en una gasolinera o estacionar en un párking subterráneo. De este modo, su única salida pasa por apelar a la tolerancia del conductor, aprovechando que alrededor del 20% estaría dispuesto a hacer una excepción dependiendo de quién fuera la persona que se lo pidiese.
Los conductores, a favor de la Ley Antitabaco
Sin embargo, la guerra entre conductores y fumadores no sólo se libra en el interior de los vehículos: tal es así que seis de cada diez participantes en el estudio de AutoScout24 se muestran conformes con que la Ley Antitabaco penalice su consumo en cualquier lugar público, e incluso un 23% de ellos aboga por llevar más allá estas restricciones para no tragar el humo de quienes estén a su alrededor.
En el lado opuesto se sitúan una minoría de conductores, que no llega al 30% del total, contraria a las prohibiciones que entrarán en vigor a partir del próximo 2 de enero. Según defienden, este tipo de medidas no sólo atentan contra la libertad de los fumadores, sino que les criminaliza al ponerles en el punto de mira de todas las críticas. Asimismo, tachan a la ley de “hipócrita”, dado que limita el consumo de tabaco aludiendo a motivos sanitarios a la vez que habilita nuevos de puntos de venta, como las gasolineras, por mero afán recaudatorio.
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Fernando CuetoDejad de inventaros noticias que lo hacéis bastante mal y dais pena. Aquí nadie quiere dejar de fumar, a ver de dónde habéis sacado eso.
Me interesa promover el no fumar en mi pais en ngeneral y mas dentro de los automóviles, agradeceré tu contacto, Atte. Jordi.
Everwer, nadie se inventa las noticias, tienes el comunicado a continuación, amigo, de nosotros no viene. Feliz año nuevo!
Me incluyo en esos 53% que quieren que se prohiba fumar al volante. Si manipular un GPS o hablar por el móvil está prohibido porque ocupa las manos del conductor, los cigarrillos otro tanto.